¿Hace cuanto que no ordenan su closet? No me refiero a doblar los últimos polos y pantalones que tiraron por el cuarto a la hora de vestirse por la mañana, si no a realmente ordenar, sacar, seleccionar y ver qué prendas realmente usas y cuales no.

 

Generalmente yo suelo hacer estas “limpias” de closet cada medio año, a veces tres o cuatro, dependiendo de que tan abarrotado lo vea, y que tan imposible se me haga sacar mis prendas (porque se van juntando y están pegaditas pegaditas unas a otras). Pues esta semana me aventuré a hacerlo… Dios mío, cuando saqué todo y vi todo tirado en la alfombra de mi cuarto y sobre mi cama no calculan cuanto me arrepentí (hago eso para terminarl de ordenar el mismo día, si o si, ya que si no, no podría acostarme a la hora de irme a dormir). Encontré varias cosas; no es que no me gustaran, si no que ya habían “cumplido su tiempo”, ya las había usado mucho y no me aportaban eso “nuevo”, ese factor “¡ay me quiero poner eso hoy!” … Entonces ¿Qué hacer con algunas prendas, si no van a botarlas, regalarlas o venderlas en una venta de garaje? Pues pimpearlas. Es muy fácil, miras tu prenda, te vas en floro pensando qué hacerle (dependiendo de lo que has visto últimamente en internet o instagram) y mandarte a hacerlo, total, si no la usabas y no queda bien, no sentirías tanta pena si es que te sale mal (al menos yo pienso así y no me asusto tanto a la hora de empezar).

 

Me aventuré a hacer eso con una casaca de jean que encontré. Era simple, oversize, de jean claro y duro y la imaginé con más vida, algo más lúdico y original (sin tener que gastar mucho dinero en el proceso, obvio). Se me ocurrió hacerle un tratamiento tie-dye ya que estamos en plena tendencia setentera, y me gustó la idea de irme por el lado mas hippie de la situación. ¿Cómo hacerlo? Ahora les muestro paso a paso. 🙂

Necesitan:

  • – Alguna prenda de jean que quieran pimpear (y que no sea stretch)
  • – Tintes “Splash” (cuantos quieran y los colores que quieran, los encuentras en gamarra o en varios mercados)
  • – Ligas (que sean fuertes porque se rompen)
  • – Una batea
  • – Un botellón de cloro
  • – Sal (sí, sal.)

Para empezar se tienen que hacer muchos amarres por toda la prenda pero como yo quiero que la atención y el diseño principal se encuentren en la espalda le voy a hacer 3 amarres atrás. Esta parte la voy a reservar para el final  y finalmente lo sumergiré en los colores que quiera. Ya irán viendo cómo pero quedará súper porque tendrá ese efecto clásico del tie dye.

Una vez que terminaste de hacer todos los amarres por tu prenda es hora de llenar una batea con agua tibia y cloro, eso hará que la casaca se destiña mejor. Lo primero que se debe de hacer es sumergir la casaca dentro del agua con el cloro para que se destiña mas y luego pueda coger los demás colores que quieras utilizar. Van a quedar zonas mas claras que otras lo cual hará que tenga un efecto más interesantón.

Bueno aquí la verdad es que me fui en floro un poco… Es que no sabía por donde empezar a teñir mi casaca ni con que colores ni por dónde comenzar asi que cogí varios tapercitos y preparé la mezcla de todos los colores. Dentro de cada bolsita de tinte vienen otros polvitos, los eché todos juntos, lo mezclé y voilá. Me ayudé con una cucharita y fui echando de a poquitos un poquito de tinte por aquí… otro poquito por allá hasta que sentí el “basta” interno. Me detuve y volví a la parte que reservé para el final, la espalda; teñí cada separación de morado y di por terminada mi obra maestra. Déjenla secar hasta el día siguiente, hasta que esté completamente seca, luego la lavan en la lavadora y la dejan secar nuevamente.

Acá hay imágenes más grandes para que puedan apreciar los detalles. Me cuentan si les gustó, si se animaron y si fue así, cuéntenme cómo les quedó! 🙂